#CubaSí aviva la solidaridad en #Alemania

Por: Luis Antonio Gómez Pérez | PL

La Revolución cubana, inmersa en un proceso de actualización de su modelo económico y social, ha sabido granjearse desde 1959 el respaldo de muchos en el mundo por el contenido humanista de los ideales que defiende.

Tal es el criterio de Justo Cruz, uno de los tres coordinadores de Cuba Sí, grupo de trabajo dentro del partido alemán Die Linke (La Izquierda) para cuyos miembros el apoyo a la isla caribeña y la presentación de su realidad sin interferencias de la prensa occidental son compromisos de primer orden.

‘Surgimos hace 25 años (23 de julio de 1991) como un movimiento de solidaridad hacia Cuba, pero no todos los que apoyan nuestro trabajo son necesariamente miembros del partido’, explica Cruz en diálogo con Prensa Latina en la oficina de la organización en Berlín.

‘Estamos subordinados directamente a la dirección de Die Linke y los coordinadores pertenecemos al departamento de Relaciones Internacionales. Aquí en Alemania tenemos alrededor de 40 grupos regionales que apoyan y promueven nuestro trabajo en distintas ciudades del país’, agrega el coordinador.

Al decir de Cruz, en esta nación europea existe una red amplia en la cual se articulan numerosas organizaciones relacionadas con la solidaridad hacia la isla, pero Cuba Sí es la de mayor fuerza económica, incluso a nivel regional. En Alemania hay otros grupos similares grandes, pero más bien están enfocados en áreas específicas como las energías renovables.

Lo que sucede -cuenta- es que se trata de una composición muy variada, o sea, cada entidad tiene sus propios objetivos, alcances y campos de acción. En el caso de Cuba Sí, el quehacer no se limita al apoyo político, sino también al material.

‘Comenzamos con proyectos dirigidos a la producción de leche y otros en el sector agrícola en cuatro provincias cubanas: Guantánamo, Sancti Spíritus, Pinar del Río y Mayabeque. Son programas de ayuda al desarrollo, pero también para mejorar las condiciones de vida de los obreros y sus familias, promover la energía renovable y capacitar a la fuerza de trabajo’, explica.

En cuanto al respaldo político, se trata de un asunto que marcha en dos sentidos, pues, aun con sus problemas -precisa Cruz-, la sociedad cubana puede aportar a Alemania y a Europa. ‘Cuando explicas el funcionamiento de sistemas de la isla como los de educación y salud, la gente los ve con admiración e, incluso, como alternativas para problemas propios’, afirma.

PROGRAMAS DE APOYO A CUBA

Para Cuba Sí, uno de los objetivos fundamentales de su trabajo en Alemania es contribuir a contrarrestar las campañas contra la nación caribeña y la imagen negativa que sobre ella divulgan los principales centros del poder mediático, señala el coordinador del grupo.

‘Siempre nos ocupamos de ofrecer a la opinión pública alemana una visión más objetiva y real de la situación y la vida en Cuba, pero en estos momentos una de nuestras tareas fundamentales es abogar por el mejoramiento de las relaciones entre la Unión Europea (UE) y la isla’, comenta Cruz.

Según el activista, pese a que la Posición Común de la UE hacia la mayor de las Antillas vio su hora final formalmente, aún resta trabajo por hacer para su abolición en la práctica. Por tal razón, coordinan acciones con parlamentarios y otros grupos de solidaridad con el objetivo de acelerar el fin definitivo de esa política y fomentar el respeto a la soberanía cubana.

‘Igualmente abogamos para que se ponga fin al bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos contra Cuba, pues, contrario a lo que en Europa creen, sigue vigente. Aquí cada día son más los ciudadanos, empresas y bancos afectados por esa medida norteamericana’.

En cuanto al apoyo material, Cuba Sí mantiene cuatro programas fijos en la isla caribeña relacionados con el sector agropecuario. Cada uno de ellos cuenta con un financiamiento anual de 100 mil euros y rinde informes semestrales sobre las tareas cumplidas en el período.

Paralelamente, la organización lleva a cabo proyectos culturales en los que participan artistas jóvenes y grupos de música y para los cuales se destinan fondos dirigidos a la compra de instrumentos y equipos de audio.

Otra de sus acciones es el envío de computadoras y medios electrónicos para instituciones de la isla y de artículos como colchones, sillas de ruedas, utensilios de cocina, ropa de cama y toallas para las personas damnificadas tras el paso de huracanes. En total, dedican alrededor de medio millón de euros al año para los proyectos fijos y las iniciativas puntuales.

De acuerdo con Cruz, Cuba Sí financia el 100 por ciento de sus actividades con donaciones, pues la organización no está autorizada a hacer negocios. ‘No recibimos dinero del Estado ni del partido; Die Linke financia nuestra infraestructura, pero nosotros debemos procurar los fondos para las acciones mediante la contribución de los ciudadanos’, comenta.

Convocar eventos políticos y culturales en Alemania para promover el respaldo a Cuba es otra de las tareas del grupo. Al decir del coordinador, ellos mensualmente organizan una o dos actividades relacionadas con la mayor de las Antillas.

‘Hacemos la fiesta de La izquierda, en la cual los temas de Cuba son importantes, y también realizamos cada año la feria de solidaridad con la isla más grande que tiene lugar en Alemania’, relata.

Esa última celebración, que alterna paneles y debates con presentaciones culturales y conciertos, tiene como propósito saludar el Día de la Rebeldía Nacional de Cuba (26 de julio). A ella acuden representantes de numerosas agrupaciones, casi todas de izquierda, y el total de asistentes ronda los cinco mil.

A PESAR DE LOS CONTRATIEMPOS, LA SOLIDARIDAD CRECE

‘Si me preguntan cuáles son nuestros principales problemas, entre ellos debo incluir el asunto de la edad. Nos está costando trabajo llegar a la juventud; integrar más jóvenes al movimiento de solidaridad es uno de los retos de la organización’, confiesa Justo Cruz.

‘Otro asunto que dificulta el trabajo -comenta- es que aquí en Alemania somos considerados por el ministerio de Interior como un grupo de extremistas de izquierda, lo cual les permite vigilarnos y escuchar nuestras conversaciones telefónicas’. El motivo, asegura Cruz, no es porque sean terroristas o algo parecido, sino por apoyar a la Revolución cubana.

‘Curiosamente, cuando aparecen esos informes nuestro sitio web tiene más visitas y recibimos más donaciones’, sonríe el coordinador. No obstante, también es significativo el número de personas que dejan de cooperar.

Por otra parte, el activista afirma que no hay nada más gratificante que visitar un hospital cubano y ver funcionando allí los útiles enviados desde Alemania, comprados y preparados para el viaje por manos solidarias.

De acuerdo con Cruz, la política de Alemania hacia Cuba es muy ambigua. ‘Cuando se habla de relaciones abiertas con el Gobierno de la isla puede llegar a ser agresiva, pero a lo interno de las formaciones políticas existen corrientes que abogan por el mejoramiento de las relaciones en múltiples sentidos, aunque a veces solo sea en busca del beneficio propio’.

En contraste, considera que el movimiento de solidaridad en el país crece cada día. Las personas deciden sumarse a la causa por diferentes razones, desde las humanistas, al conocer o sufrir los efectos del bloqueo norteamericano, hasta las políticas, pues muchas consideran al sistema socialista como el único viable para el pueblo cubano.

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