Museo Fragua Martiana dirigido a preservar la cultura cubana

Por: Reinaldo Wossaert Silva | PL

Las antiguas Canteras de San Lázaro en La Habana; antaño presidio y escenario de una de las etapas más dolorosas de la vida del héroe Nacional de Cuba, José Martí, hoy es sitial de memorias y se conoce como la Fragua Martiana.

Es un Museo dirigido a fomentar el estudio de la vida y la obra martiana (1853-1895) y para el centro es primordial reafirmar los valores históricos de una nación que desde los tiempos de la colonia española demostró su espíritu rebelde.

En conversación con Prensa Latina, el director de la institución, Yusuam Palacios, aseguró que la Fragua es también una escuela, porque su misión es defender los símbolos patrios e inculcar valores y principios patrios.

‘Primero porque aquí se encuentran los restos de las Canteras de San Lázaro, donde Martí fue condenado a prisión con apenas 16 años y porque también fue punto de referencia para líderes universitarios como Fidel Castro y José Antonio Echeverría antes del triunfo de la Revolución en 1959’, manifestó.

Al respecto, el investigador rememoró que Fidel y más de 500 jóvenes -a los que llamó la Generación del Centenario- protagonizaron la primera marcha de las antorchas el 27 de enero de 1953, víspera del onomástico 100 del más universal de los cubanos, José Martí, y que recorrió las calles habaneras desde la escalinata universitaria hasta las Canteras de San Lázaro.

El alcance social del Museo se aprecia desde el primer momento en que el distinguido periodista Gonzalo de Quesada y Miranda, con la participación del doctor Fernando de Castañeda, el 30 de enero de 1938 reconoce el lugar e inicia sus trabajos investigativos hasta su fundación el 28 de enero de 1952 con la misión de socializar la impronta del Héroe Nacional.

A juicio del joven investigador, el episodio vivido allí por Martí forjó su carácter revolucionario, anticolonialista, antiesclavista y le impulsó a combatir el crimen, a defender las causas justas y a luchar hasta la muerte por la independencia de la patria.

‘El confinamiento aquí, donde fue sometido a trabajo forzado con apenas 16 años de edad, a decir de los historiadores marcó la vida del Maestro y los destinos del país’, señaló Palacios. Esa experiencia de vida inspiró al Apóstol a escribir El presidio político en Cuba (Madrid 1871), donde relata la amarga experiencia vivida en las canteras de San Lázaro.

Éste fue pensado como un documento de indignada acusación, no sólo por el maltrato físico, sino por el daño a la moral y a la condición humana.

Ello, sostuvo Palacios, ‘porque poco más de un siglo después esto y muchas otras anécdotas de la vida y la obra de Martí, inspiraron a Fidel Castro y a otro grupo de jóvenes a sortear los escoyos en el presidio modelo ubicado en la antigua Isla de Pinos, hoy Isla de la Juventud, tras el asalto al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953’.

En ese sentido, agregó que el hecho es el enlace de una continuidad histórica, porque Martí fue un paradigma para Fidel, quien entonces también sufrió los rigores del presidio por sus ideales revolucionarios y antiimperialistas.

Martí, dijo Palacios, ‘fue a la cárcel por defender una causa, por enfrentar al colonialismo español que impedía que Cuba fuera libre; Fidel lo hizo porque también quiso liberar su patria de una dictadura militar manipulada por la burguesía oligárquica’.

‘Hoy cuando el imperio cambia su estrategia y busca resquebrajar la estructura de la Revolución instando a la juventud a olvidar la historia, tenemos que fomentar el carácter antiimperialista de Martí y Fidel, tan necesario en la actualidad’, acotó.

En esa línea destacó varias de las actividades que desarrolla el Museo con la comunidad, especialmente con los estudiantes desde la primaria hasta la universidad, entre ellas La Ruta del Joven Martí; Por la Senda de las Luchas Estudiantiles y la peña La esperanza del mundo.

El primer proyecto sigue la misma trayectoria que andaba Martí desde el Presidio Departamental hasta la Fragua Martiana, en tanto el segundo es un recorrido que muestra la épica lucha del estudiantado de la Universidad de La Habana hasta el año 1959, explicó.

Mientras la peña La esperanza del mundo se realiza con el objetivo de conectar a los niños con la historia, porque es vital divulgar el pensamiento martiano; también será necesario comenzar el estudio y el análisis del legado histórico de Fidel, amplió.

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